Yo confío, tu validas. Viaje al mundo de los espíritus.
Yo confío, tu validas. Viaje al mundo de los espíritus.
Así como yo dudé de mis propias experiencias y necesité la confirmación de lo vivido, así las personas que me consultan o solicitan alguna asistencia, también. En general la mayoría de nosotros, nunca ha tenido acceso a este tipo de prácticas o de información, al menos no yo, ni mi entorno inmediato y habitual.
Y si bien hay cada vez más personas que se acercan a prácticas o enseñanzas esotéricas o no tradicionales, todas, en sus primeros acercamientos necesitan y agradecen que les sea facilitado ese “algo para creer” o “de que agarrarse”.
Una de las experiencias más fuertes y hermosas vividas en estos años, ha sido mi encuentro con el alma de personas que ya han partido de este Mundo del Medio, personas que han muerto.
En el chamanismo, esto es posible. No es necesario ser médium (ese es otro tipo de conexión), ni conectar con espíritus de manera misteriosa para poder acceder a ese contacto. Sí, es necesario tener mucha práctica y habitualidad de viaje a las otras realidades con el tambor y el contacto con el Animal de Poder o los Maestros Guías.
Hace unos años falleció, de manera repentina, Dicky, el hermano de una queridísima amiga, Kari, esposa de mi hermano del alma, Alejo. Cuando me enteré la llamé y sentí tanto dolor, tanto desamparo y tanta angustia en su voz, que decidí ir a verla en persona, en ese momento.
Dicky era para ella mucho más que un hermano (como si esto solo no fuera ya suficiente). Era su amigo, su confidente, un tío amado por sus hijos y de alguna manera un padre. La madre de Kari había fallecido siendo ella adolescente y su padre, siendo también ella muy joven. Ya había en su vida mucho dolor, como para recibir semejante golpe
Más aún, con la certeza que ella tenía, donde la muerte era el fin de todo. No creía en ningún tipo o forma de trascendencia. La muerte era el fin, por ende, el vacío y la desesperanza.
Viéndola en ese estado me atreví, con mucho amor y respeto, a mirarla a los ojos y decirle, con absoluta certeza, que eso no era así. Que hay otra vida más allá de “esta” vida. Que el alma de su hermano había trascendido su cuerpo.
Es algo que se repite, en estas situaciones, algunas veces sin la certeza y la convicción necesarias, casi como una fórmula para consolar a los deudos.
Pero mi tono le debe haber resultado distinto, o certero, o sencillamente su alma no resistía más dolor y necesitó escuchar algo que le diera algún alivio. Me miró a los ojos y me dijo “¿Como podés estar tan seguro?”
Le conté las experiencias que ya había tenido hasta ese momento, en el contacto con almas que ya partieron y me pidió, (no sin dudas, o más bien llena de ellas) que le traiga información de su hermano. Y como era de esperar, pensando cómo pensaba, una prueba irrefutable del contacto.
Como ya dije, el chamanismo es intento, y como todas las prácticas a veces la información y los resultados están disponibles y otras no. Cuando es así, se vuelve a intentar.
Además el contacto con las almas que partieron es muy respetuoso de sus tiempos y momentos y no siempre están disponibles, por muchas razones. Así se lo explique a ella, pero comprometiéndome de corazón, a hacer el intento.
Debo decir también, que algunas veces está disponible el contacto y la información, pero no hay posibilidad de comprobación empírica en el Mundo del Medio, de lo visto o recibido en el viaje. Simplemente “hay que creer”, o no. Otras veces, los Animales de Poder son lo suficientemente sabios y amorosos, como para favorecer esa comprobación. Tampoco de esto podía dar yo certezas.
Con esta responsabilidad y esta carga, me dispuse unos días después a realizar el viaje, para intentar conectar con el alma de Dicky y ver qué información había disponible para aliviar el dolor de Kari.
En estos viajes hay que tomar cuidados extras, sobre todo, el de no importunar el proceso del alma que partió. Cuando morimos tenemos un proceso y un tiempo de purificación y de soltar la densidad del cuerpo que habitamos durante nuestra vida y de todas las emociones vividas a lo largo de nuestra existencia.
Es por esto, que lo primero que hacemos al viajar a su encuentro, es enviar a nuestro Animal de Poder con el que hacemos el viaje, a pedir permiso para tomar contacto con el alma de la persona. Para esto envié a Creb. La espera fue corta, y volvió con el consentimiento.
En ese momento fui llevado a una playa, un lugar muy bello, una especie de bahía con aguas muy transparentes y rodeadas de una exuberante vegetación. En el mar calmo, se adentraba un pequeño muelle de madera. Allí me esperaba Dicky. Tenía una mirada muy amorosa. “Estoy en paz” me dijo.
A veces los mensajes son explícitos y verbales, y otras simbólicos o representativos. En este caso hubo de ambos. Dicky se arrojó al agua y nadaba y se mostraba inmensamente feliz. Por momentos se sumergía un buen rato y luego emergía, más feliz aún. Y mirándome desde el agua me dijo “Contale a Kari lo que estoy haciendo”.
“Estoy procesando las cosas que pude encarar en mi vida y las que negué” Que el agua le ayuda a limpiar y procesar todas sus cuestiones personales. Que la ama con todo su corazón y que fue la persona que más amó en este mundo. Que sus padres también están bien y que la cuidan a ella y a sus hijos, al igual que lo haría él, como lo había hecho en el Mundo del Medio. “Que deje de lado la melancolía y el miedo y que disfrute la vida con sus hijos”. También agregó que quien le respondía la otra noche era él.
Luego de varias zambullidas salió del agua y se sentó en el muelle. Me dijo que estaba muy bien, muy feliz. Y recalcó, en paz. Y me mostró un broche o prendedor que tenía en el pecho, redondo, de un tono claro. Y me dijo que le diga a Kari, “que se acuerde del broche”. No logré visualizar con claridad que era en ese momento. Pero fue muy clara su indicación.
Con toda esa enorme y no tan frecuente cantidad de información, llegó el momento de terminar el viaje, el águila así me lo indicó. Nos despedimos con afecto y regresé al Mundo del Medio.
Yo no conocía a Dicky en profundidad, solo superficial y ocasionalmente, nos habíamos cruzado en algunos eventos familiares como cumpleaños o confirmaciones y si bien había una corriente de afecto, nunca intimamos ni compartimos mucha información acerca de gustos o proyectos.
Como principio irrenunciable, jamás hago deducciones, ni interpretaciones de lo que me es mostrado. Solo me limito a escribir, con el mayor nivel de detalle posible, la experiencia y lo recibido y transmitirlo de esa manera a mi consultante, en este caso, además mi amiga.
Solo respondo preguntas, si las hay, cuando transmito la información, pero siempre estrictamente referido a lo que vi, sentí o escuché. Por lo tanto, ninguna información tiene para mi sentido, hasta que el o la consultante comparte conmigo la información.
Gracias al Gran Espíritu, para Kari, las imágenes y lo recibido estaba lleno de sentido. Me comuniqué con ella por teléfono y le di detalles del viaje. Muy agradecida me contó que el sueño de Dicky era poner una hostería y un espacio de buceo, en Brasil o en el Caribe. Ese era su sueño en el Mundo del Medio y eso estaba haciendo en el espacio que habitaba su alma en el otro plano. Yo desconocía absolutamente esa información y fue muy positivo para ella este dato.
También las palabras que le había enviado hacían mucho sentido para el proceso de Kari y estaban relacionadas inequívocamente con ella, su historia y su realidad. Pero… para una persona tan herida y dolida, ambas cosas, aunque muy reconocibles e importantes, eran insuficientes.
Los tiempos en el chamanismo, no son siempre nuestros tiempos. Las cosas se nos revelan a veces con delay, para nuestra expectativa y forma de medir los tiempos. En general se manifiestan cuando son necesarias de ser reveladas, o cuando nuestro emocional lo puede recibir y procesar (aunque no nuestra cabeza, siempre ansiosa y apurada).
Algunas veces su significado se revela años después.
Por suerte en este caso, solo se tomó solo unas semanas. Días después fui una noche a comer a casa de mis amigos. Kari estaba ya más calma, dolida pero más serena. En la cena retomamos la charla acerca del viaje del encuentro con Dicky, repasamos algunos detalles y en particular el del “prendedor” que me había mostrado su hermano.
En un momento Kari se levantó en busca de algo. Trajo con ella una especie de prendedor, como de piedras encastradas, blanco. Podría tener algo en común con lo que me había mostrado Dicky, pero claramente no lo era.
Cuando pensaba que aquello se revelaría en un futuro, Alejo le dijo “¿Por qué no le mostrás lo que encontraste?”
Ella volvió a levantarse y trajo consigo un pin, esas chapitas planas con broche, redondo y amarillo, ¡con la famosa carita del Smile! Ese pin estaba en el cajón de su mesa de luz, y su hermana, había encontrado otro igual en el cajón del escritorio de la oficina de Dicky.
Inmediatamente y con absoluta certeza le dije, “¡Es ese!”. Una inmensa emoción nos embargó a todos, el espíritu de Dicky, amorosamente se había manifestado con tanta claridad y contundencia como Kari necesitaba.
Y si bien a esa altura yo ya no precisaba de confirmaciones, fue una muestra de cómo los espíritus saben de nuestros tiempos y necesidades, y cuando las manifestamos con intención y claridad, nos muestran aquello que necesitamos saber.
Así fue para Kari. El dolor de la pérdida, en el Mundo del Medio, quizás perdure en ella, pero a partir de ese momento se abrió en su vida una perspectiva diferente, una mirada más luminosa, donde comprendió y aceptó que el alma de aquellos que ella ama y la suya propia, viven plenos y felices, más allá de la muerte.